Happy Feet

Nos encontramos ante un músical llevado a cabo en una película de animación (el primero que yo haya visto que une estos dos conceptos), en el que recreamos la historia de Mumble, un pingüino emperador que no sabe cantar.
Para saber el “por que” de este drama tenemos que irnos a la realidad, y es que es en la realidad donde se ha demostrado que los “graznidos” de los pingüinos emperador son, para ellos, únicos y totalmente propios e identificables, distinguiendose entre ellos por sus melodías.
Y aquí es donde aparece nuestro protagonista, un pingüino que no sabe cantar, pero a cambio, tiene el don de saber bailar.
Es la típica historia del patito feo, el inadaptado del grupo, que después de una serie de vivencias acaba siendo en mayor o menor medida aceptado.
Los “gráficos” son geniales, de lo mejor que se puede ver, habíendo escenas que no sabes realmente si son hechas por ordenador, o videos reales. Incluso aparecen personan y uno duda al principio si están hechas o no por ordenador.
Para acabar comentar como anecdota que el protagonista tiene 3millones de pelos que le consiguen dar una realidad enorme y decir que la historia es muy bonita, aunque con unos momentos un poco duros, que le sirven para hacer algo de crítica social.
