El laberinto del fauno
Hace tiempo que quería ver esta película, su corte fantástico a la vez que oscuro la hacía distinta a lo común y el hecho de ser española no hacía más que añadirle interés. Mi ojo crítico no estaba equivocado y la película me captó desde el primer momento. Desde la primera escena en ese sobrecogedor bosque con una lluvia de polen cubriéndolo todo podemos ver que Guillermo del Toro ha cuidado los detalles de esta película hasta convertirla en una pequeña esquisitez. Eso sí, una esquisitez agridulce y a veces incluso amarga. La imagen, el sonido, el vestuario, las localizaciones, todo crea un conjunto cercano, irreal y oscuro que nos atrapa y no nos deja escapar hasta el final, manteniendo la tensión gracias al miedo, a la curiosidad y al odio.

Odio y miedo hacia el que me ha parecido uno de los villanos mejor conseguidos del cine en mucho tiempo. El Capitan, un alto mando del ejércico Nacional de Franco es un auténtico hijo de puta sin corazón que me ha recordado a Vorbis, el Exquisidor de Dioses Menores. Pero más bien es como si cogieramos a Vorbis, lo hicieramos soldado, lo metieramos en un gimnasio y le enseñáramos a comportarse como un macho ibérico, con lo que tenemos una mente de acero dentro del cuerpo de una mala bestia. A parte de este personaje, que me ha fascinado tanto como horrorizado, todos los demás también están trabajados con el mismo detalle. Las interpretaciones son más que convincentes (me encantó el acento aragonés de las cocineras) y el sonido, amplificado para los pequelos detalles (como el sonido de la navaja al afeitarse, o del cuero de los guantes al crugir, de los pasos, etc… ayuda a sentir cerca a los personajes.
Música, iluminación, efectos, cámaras, todo forma parte del conjunto, nada desentona y todo está hilvanado para conseguir una historia continua, que casi se hace corta pese a lo asfixiante.
Por otra parte la parte fantástica de la película, la historia de Ofelia, es encantadora al más puro Ende, un pequeño gran mundo fantástico oculto muy cerca del real del que nadie puede darse cuenta. Surrealismo, originalidad y oscuridad. Un precioso conjunto para los amantes de lo gótico.
En definitiva, me encontré con una película que me mantuvo en tensión, esperando cada paso, atendiendo a cada palabra. Como ya he dicho movido por emociones a veces más agradables que otras, pero eso si, siempre emocionado. Es difícil mantenerse distante ante esta película. Si le gusta la fantasía, el cine de terror, de intriga o simplemente quiere ver a un villano como hace mucho no conocíamos, pase a verla, no se arrepentirá.
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